Fin del verano: consejos de una dermatóloga para recuperar tu piel de forma segura.
23.2.26
Según la Dra. Florencia Piatigorsky (MN 171433), especialista en medicina estética @f.p.skin el período post verano es el momento ideal para evaluar el estado de la piel y planificar su recuperación con criterio médico y de forma progresiva.
Qué pasa a nivel biológico con tu piel después del verano.
La radiación ultravioleta, sobre todo la que recibe la piel en el verano que es más intensa, genera diferentes reacciones que el día de mañana pueden traer problemas. Algunos de ellos son más visibles que otros, pero podríamos decir que estos son los que más preocupan:
Muchas veces el daño no es inmediato: se manifiesta semanas o meses después en forma de manchas, sensibilidad o envejecimiento prematuro.
No se trata solo de “hidratar más” una vez que volvemos a casa, sino que tenemos que entender qué tipo de daño ocurrió y qué estrategia es la más segura para repararlo.
Qué evaluar después del verano antes de elegir un tratamiento.
Un primer auto-chequeo frente al espejo puede dar señales claras. Algunos indicadores frecuentes de daño solar son:
También puede activarse o empeorar el melasma y otras hiperpigmentaciones, especialmente en pieles predispuestas. La piel inflamada pigmenta más: la agresión del medioambiente acelera el problema.
Si aparecen lesiones nuevas que cambian de forma, color o tamaño, o lunares diferentes a los habituales, es clave consultar con dermatología para evaluación específica.
Tampoco hay que olvidar que el fotoenvejecimiento y los daños generados por los rayos UV son acumulativos y aunque nos hayamos cuidado en los últimos años, las manchas que aparecen ahora se empezaron a gestar mucho antes. Se dice que las manchas que tenés hoy se empezaron a formar cuando eras chica.
Primer paso después del verano: reparar la barrera cutánea.
Antes de pensar en tratamientos intensivos, la piel necesita recuperar su equilibrio, es por eso que hay que empezar a tratarla de a poco para no irritarla.
Medidas iniciales.
- Limpieza suave, sin tensioactivos agresivos
- Hidratantes con ceramidas, ácido hialurónico y glicerina
- Restauradores de barrera con pantenol o niacinamida
- Evitar exfoliaciones fuertes en las primeras semanas
- Protector solar diario, incluso en días nublados
Si la piel está sensible, menos es más. Simplificar la rutina acelera la recuperación.
Errores comunes al cuidar tu piel.
Evitá hacer todo esto junto:
- Exfoliar en exceso para “sacar el bronceado”
- Usar ácidos fuertes sin preparación previa
- Combinar muchos activos irritantes juntos
- Suspender el protector solar porque “ya pasó el verano”
- Automedicarse con fórmulas despigmentantes
Una vez que la piel dejó de estar reactiva, se pueden incorporar activos que ayuden a revertir daño.
Pensá en lo principal que quieras mejorar y a partir de ahí podes ir a un dermatólogo para que te arme una rutina. Tené en cuenta estos ingredientes según la necesidad del momento y empezá de manera gradual y, de ser posible, con indicación profesional.
Tratamientos en consultorio: cuándo sí y cuándo no.
El post verano es buena etapa para planificar tratamientos médicos, pero no todos deben iniciarse de inmediato. Algunos de ellos son:
- Peelings químicos suaves o medios
- Luz pulsada o láser para manchas
- Tratamientos despigmentantes intensivos
- Bioestimulación cutánea
- Protocolos combinados para melasma
El momento exacto depende del fototipo, el nivel de bronceado residual y la sensibilidad de la piel. Iniciar demasiado pronto puede generar rebote pigmentario.
Por eso, esta época es ideal para empezar a pensar un nuevo plan de tratamiento a largo plazo y con mejores resultados.
























