Worn blonde y butter biscuit, los rubios de fácil mantenimiento.
Teñirse de rubio es saber que vamos a necesitar retoques mensuales constantes y reparación. Es un color que no te conviene si no te gusta estar pendiente del pelo. Pero hay dos opciones que puede llegar a ayudanos a relajar con la rutina que este tipo de tonos requieren: Worn Blonde y Butter Biscuit.
Worn Blonde.
Esta tendencia nace en las calles de Paris, el Worn Blonde es nada más y nada menos que un rubio desgastado, mucho más natural que otros y de un tono entre miel y caramelo.
Fuente foto: @emilychengmakeup
Este color se lleva genial con quienes tienen raíces oscuras y por eso requiere menos retoques. El tono se va a ver bien al principio y va a ir evolucionando aunque se empiecen a notar mechones oscuros.
El tono miel más oscuro se adapta mejor a varios subtonos de piel que el rubio ceniza.
Pueden llevarlo con un balayage o algunos mechones cerca del rostro para enmarcarlo.
Butter Biscuit.
Encaja dentro de la tendencia de los rubios más naturales y alejados de los tonos extremos. Se lleva bien con todos los subtonos de piel.
Y no hay problema si vira hacia el anaranjado como pasa con los rubios, es más, esa es la gracia de este color.
Pueden llevarlo en un balayage, baby lights o reflejos más gruesos.





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