Carolyn Bessette-Kennedy: ícono definitivo del maquillaje 'Clean Girl' de los 90.
Carolyn Bessette-Kennedy es el ícono del maquillaje lujo silencioso y clean girl que hasta el día de hoy sigue siendo referente de la estética old money. Con el estreno de la miniserie Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessete, look minimalista sin excesos se volvió tendencia este 2026. En esta nota les cuento las claves de sus looks.
¿Por qué Carolyn Bessette Kennedy vuelve a ser tendencia en 2026?
En un momento en donde la belleza oscila entre la hiperproducción y el maquillaje viral donde se cambian las facciones, el look de Carolyn Bessette Kennedy se destaca por su sofisticación pensada para tener presencia y no para impactar.
Su maquillaje y peinados pueden llevarse en el 2026 sin parecer anticuados, sino que reflejan la sofisticación del minimalismo cero forzado que no pasa de moda.
El maquillaje de Carolyn Bessette-Kennedy.
Su look no estaba construido sobre la tendencia, sino sobre la identidad. No dependía de la moda ni de la validación digital.
Su maquillaje era totalmente clean: una piel ligera con base liviana o una hidratante con color y acabado semi mate. Los pómulos estaban bien marcados y con ausencia de rubor.
En los ojos no usaba mascara de pestañas para marcar volumen sino para definirlas una a una. El delineado era muy fino, pegado a las pestañas superiores o en forma de tightlining- delineado invisible como pueden ver en este link. Las cejas quedaban naturales (en esa época se usaban muy finas), sin peinar ni tampoco rellenar. Casi no usaba sombras, pero cuando lo hacia era en tonos neutros.
El detalle que definía su maquillaje era el labial rojo, sobre todo para los eventos nocturnos. La boca, bien delineada, se destacaba con un color satinado e intenso. Para el día a día, su elección era un rosa natural o bálsamo con color.
El peinado de Carolyn Bessette-Kennedy.
El color de pelo y sus peinados eran tan minimalistas como su maquillaje. El color era un rubio manteca, ligeramente cálido o beige, lejos del rubio platinado. No tenía contrastes marcados ni iluminación evidente.
El pelo era bien lacio, su corte era recto y destacaba el largo sin degradados, pero con movimiento natural.
En ella, nada gritaba "producción", los peinados eran prolijos pero a la vez muy relajados. Algunas veces dejaba algunos pelitos sueltos. No había brushing muy marcado ni voluminoso.
Cuando no usaba el pelo suelto, lo llevaba con un rodete bajo.
Las vinchas eran otro detalle de su peinado que se transformó en símbolo de elegancia effortless. Algunas eran más finas, otras más anchas, pero siempre en tonos clásicos.
La diadema de carey era su preferida y la usaba cuando llevaba el pelo suelto pero también recogido en un rodete bajo.







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